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Apr. 11, 2012

La brújula de los pájaros pierde el norte

by Luis Quevedo

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Es uno de los espectáculos más impresionantes de la naturaleza: millones de aves de todos los colores, clases y tamaños imaginables cruzan el planeta dos veces por año, salvando la distancia entre sus lugares de cría y alimentación, aprovechando la riqueza de los meses de primavera y verano en latitudes septentrionales para luego escapar del frío hacia latitudes más meridionales.
 
Un espectáculo que ha llevado de cabeza a científicos y naturalistas por siglos. ¿Cómo logran orientarse con tan exquisita precisión a lo largo de sus viajes?
 
Las teorías que teníamos hasta ahora hablaban de dos de mecanismos de medición usados por el instinto genético del animal para llevarlo a buen puerto. No más. Un artículo publicado hoy en la revista Nature siembra dudas sobre una de las dos piezas de este puzzle y obliga a la comunidad científica a revisar sus hipótesis.
 
El campo magnético de la Tierra
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A principios de la década pasada, un artículo en la misma revista por Thord Fransson de la Universidad de Estocolmo, demostró que sometiendo a ruiseñores a variaciones en un campo magnético que simulaban las que experimentarían en la migración desde Suecia hasta Egipto, éstos ganaban peso. Así se establecía una relación entre el campo magnético de la Tierra y uno de los componentes más importantes en las migraciones: predecir cuando va a haber comida y cuando no -justo después de Egipto, éstas aves tienen que cruzar el desierto del Sahara, donde escasea la comida.
 
Este es un hecho sorprendente, si tenemos en cuenta que el campo magnético del planeta no es, precisamente, potente. Su máxima fuerza puede sentirse en los polos, con 0,65 gauss, y su punto más débil está en el ecuador, con 0,25 gauss. Para hacernos una idea, un refrigerador puede generar un campo de hasta 100 gauss.
 
Una vez demostrada la relación había que encontrar el mecanismo que la hacía posible, es decir, qué mecanismo biológico hacía posible que estos pájaros detectaran con tanta precisión este débil campo magnético.
 
Brújulas, de dos en dos
Se propusieron dos mecanismos para explicar esta habilidad de las aves: una brújula en el pico, para la intensidad, y una brújula en el ojo, para la inclinación. La primera consistiría en células ricas en hierro sensibles al magnetismo en el pico que se comunicaban con el cerebro usando el nervio trigemino. La segunda -aparecida en PLoS ONE en 2007- en unas células en la retina que usaban los rayos del Sol para generar pares de electrones que unos pigmentos especializados serían capaces de medir y comunicar sus resultados a una región concreta del cerebro conocida como Núcleo N.
 
La primera pista de que la segunda teoría -por muy propia de ciencia ficción que parezca- era correcta llegó hace tres años cuando se publicó, también en Nature, que los petirrojos europeos utilizaban éste mecanismo para percibir la inclinación magnética. El estudio demostró que las aves que tenían una lesión en el núcleo N eran incapaces de ésta percepción usando el campo magnético… aunque todavía podían orientarse usando la información visual de la inclinación del Sol sobre el horizonte.
 
¿Y qué hay de la brújula en el pico?
 
No todos los resultados tienen que ser positivos
Aquí llegan Christoph Daniel Treiber y sus colaboradores. Christoph ha estudiado el primer mecanismo de orientación magnética en las palomas y lo que ha encontrado es… nada.
 
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Al estudiar en profundidad la parte superior del pico de palomas -Columbia livia- las células ricas en hierro que se habían descrito con anterioridad resultan ser macrófagos -células del sistema inmunnitario que se sabe están relacionadas con el metabolismo del hierro- y no células nerviosas magnetosensibles.
 
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Así que, sin células especializadas en magnetita -Fe3O4- en el pico, ¿cómo detectan la intesidad del campo magnético?
Tendremos que esperar a futuras investigaciones para averiguarlo.
 
Articulo original: Clusters of iron-rich cells in the upper beak of pigeons are macrophages not magnetosensitive neurons. doi:10.1038/nature11046
About Luis Quevedo

Luis is the Spanish Language Producer for NPR-Science Friday/ Recovering scientist that moved away from the bench and towards the light of the cathode ray tube of tv. He is a filmmaker, writer, producer, tv-host, and cultural agitator.

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